domingo, 8 de enero de 2012

diario de colón : 2º viaje : jamahíca





Pobladísima es la isla de Santiago sobremanera, abundosos bien de sus viandas. Yo andube toda a la redonda y no vi ni una lengua de tierra estéril, salvo muy fermosa como las huertas en Valencia, y en todo lugar poblada de poblaçiones grandísimas. Allí ay una montaña altísima que yo llamé Christalino, muy más alta que la isla de Tenerife, mas éste es verde hasta la cima.
Una de las canoas hera muy grande, atanto como una gran fusta, y muy pintada; allí venía su persona y la mujer y dos hijas: la una hera de hedad de diez y ocho años, fermosísima, desnuda del todo, como acostumbran, y onestísima; la otra hera más moça, y dos hijos muchachos, çinco hermanos y diez y ocho criados.
Traía en su canoa un hombre como alférez; este solo venía en pie en la proa de la canoa con un sayo de plumas coloradas de la mesma fechura de cota de armas, y en la cabeza un gran plumaje que paresçia muy bien, y traía en la mano vandera muy larga y angosta de algodón texida, y era blanca sin señal alguna. Dos o tres hombres venían con la caras pintadas de colores y en la frente una tableta redonda tan grande como un plato; traían éstos en las manos dos juguetes con que tañían. Y otros dos trompetas muy labradas de ébano negro muy fino. Cada uno traía un sombrero muy lindo de plumas verdes y muy espesas y sutil obra y no blancas, como otros seis que venían en guarda de las cosas de su cámara. Y él traía al pescuezo una joya de alambre de una isla qu'es aquí en esta comarca, que se llama "guani", qu'es muy fino, tanto que pareçe oro de ocho quilates.

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